Google tira los precios de la investigación de mercados

Google lanzó su producto de “investigación de consumidores” hace unas semanas. La idea es sustituir el coste de una agencia especializada en investigación de marcas y productos de consumo.

Rápido, barato y preciso no significa de calidad


Privacidad y estándares profesionales

Tanto en USA como en Europa, hay que seguir un código deontológico para evitar que los estudios de mercado se conviertan en una excusa para obtener datos personales. Tengo curiosidad qué dicen los professional bodies (ESOMAR, Market Research Society, et al) con respecto a este enfoque. Dadas las barreras de entrada que ponen para ser socio, debe de gustarles más bien poco que cualquiera adopte el enfoque DIY

Rigor y granularidad del analisis

Google te agrega y analiza los resultados pero, ¿te aporta la interpretación que da la experiencia profesional? Y ¿si tú quieres analizar los resultados de otra forma? Y ¿qué hace con ello una vez analizados los datos? Un nuevo producto de Google, una vez más, abre interrogantes sobre propiedad y confidencialidad de los datos.

De todos modos, we are looking at the shape of things to come, como decía la Presidenta Roslin en Battlestar Galactica. Quizás ha llegado la hora de la siguiente revolución en Market Research.

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Pero ¿cómo se te ocurre cerrar tu cuenta en Spotify?

El fenómeno de social marketing en Internet sigue la inexorable ley del Péndulo. Los historiadores señalarán el IPO de Facebook como el inicio del fin de Facebook tal y como lo conocemos ahora.

No hace falta mirar muy atrás para ver cómo la historia se repite. Google pasó de ser un motor de búsqueda gratuito a un monopolio de facto de la publicidad online. Amazon evolucinó desde una tienda de libros online a un proveedor de servicios de cloud y de derechos de propiedad intelectual.

Spotify no es una excepción

Spotify nació como una biblioteca de música legalmente protegida con modelo freemium y ahora es un servicio de recomendación social. Y como todos los péndulos, acaban volviendo. Para mí y para muchos usuarios ya lo ha hecho. Hay quienes son más selectivos que nunca con qué a qué redes sociales regalan su contenido, sus relaciones y su tiempo. Muchos nos miramos las condiciones de publicidad (llamarlas de privacidad es denota la total falta de ironía del lenguage legal corporativo).

He sido un usuario ocasional de Spotify hasta ahora. No soy subscriptor y he dejado de conectarme sobretodo por dos razones

  • limitan a sólo cinco audiciones cada canción
  • está limitado a un solo país a no ser que pagues mensualmente

Estar en Spotify no es para toda la vida como lo pueda ser te guste el buen vino o tu opción sexual. En realidad, esto último no es tan perdurable, al menos no tanto como ser del Atlético. Algunos se mofan de esto último calificándolo de enfermedad crónica. Pero me desvío. Debería ser posible elegir cuándo cortar por lo sano y darse de baja de Spotify.

Después de navegar los inconmensurables laberintos de la configuración de publicidad, estooo, privacidad de Facebook y Google, estaba seguro de no emplear más de 3 horas seguidas en dar con la opción “Delete account” y 3 meses y varias cartas a la Unión Europea para que den de baja todos mis datos personales.

Cómo darse de baja en Spotify

No tan rápido. Si deseas cerrar tu cuenta de Spotify, tienes que pedir asesoría profesional desde el principio. Tiré la toalla a los 3 minutos de navegar la aplicación y envié su formulario de contacto en contact Spotify support solicitando que me dieran de baja y borrásen mis datos (por pedir…).

Un email de vuelta suyo me anunció que confirmar que uno es el dueño de la cuenta y que desea cerrarla es imprescindible para su eliminación.

Para ello hay que seguir este proceso:
Inicia sesión y visita la página de perfil de tu cuenta en Spotify.
En la sección “Información personal”, modifica tu dirección de correo electrónico y añade “. Delete” al final de la dirección. Ejemplo: fulano@ejemplo.com se convertiría en fulano@ejemplo.com.delete
Haz clic en “Guardar perfil”

Tu cuenta será cerrada dentro de las siguientes 48 horas.
Ten en cuenta que tu nombre de usuario no estará disponible para su reutilización.

El servicio de atención al cliente de Spotify en Cambridge nos confirmó por escrito que una vez que eliminas tu cuenta, todos los datos registrados desaparecen y tu email se libera completamente en el plazo de 0 a 48 horas.

Quién sabe en que se convertirá Spotify o lo que venga después de él en el futuro.
Yo puedo esperar. Y tú ¿te planteas cerrar tu cuenta en Spotify?

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Mirar por la ventanilla del avión

La inmensa mayoría de pasajeros de cualquier avión no hace nada durante el vuelo. Ni siquiera escuchar música u ojear la revista de la aerolínea. Si el lenguaje corporal de muchos pasajeros refleja al menos en parte su actividad mental, sospecho que son legión los que ni siquiera repasan la lista de la compra. Sus expresiones faciales no reflejan precisamente los esfuerzos de concentración que requieren experimentos mentales. Puede que la mayoría no lleguen a articular pensamientos en todo el trayecto. Mirar a la azafata más interesante no cuenta como pensar; la evocación de recuerdos sensuales es un asunto fisiológico sin apenas contribución del córtex.

Si los libros de bolsillo y aparatos portátiles de música no fueran lo suficientemente cómodos para disfrutar de un rato tranquilo en el viaje, la civilización del ocio nos ofrece videoconsolas, ipads y kindles. La tozudez de los humanos en no usar su potente cerebro ni en situaciones de confinamiento forzoso me hace pensar que existen leyes en el ámbito de la Física que operan a un nivel profundo.

Improviso aquí unos casos particulares de la teoría de la relatividad para especular sobre el comportamiento de la gente en los aviones:

- la restricción de grados de libertad en avión no resulta en una aceleración proporcional de la actividad mental
- la deceleración de actividad del intelecto tendiendo asintóticamente a cero en condiciones de movimiento lineal es independiente de la distancia recorrida durante el transporte y su duración
- a diferencia de la paradoja de los gemelos, el tiempo pasa a la misma velocidad para el pasajero en tierra o en vuelo, conocido como “en blanco”

Numerosos medios científicos anglosajones y germanos proponen otras explicaciones no menos deterministas. Todas ellas apuntan a que la prolongada exposición al medio televisivo ha conformado un metabolismo basal del cerebro en condiciones de inmovilidad. Los pasajeros adoptarían así un estado de infraconciencia, coloquialmente llamado de “encefalograma plano”, en la posición de sentado mirando al frente. Dicha teoría tiene el atractivo de explicar al menos en parte el comportamiento de la gran mayoría de conductores al volante de sus coches.

Las sugerencias por parte sobretodo de autores alemanes e ingleses de que los pueblos del Mediterráneo son los más afectados por el consumo de televisión están ganando rápidamente en popularidad. La falta de evidencia empírica de que los pueblos latinos piensan menos durante un vuelo comercial debido a su inferioridad cultural y su falta de fibra moral no han restado hasta la fecha un ápice de credibilidad científica a sus trabajos.

Sean cuales sean las razones de esta estulticia, físicas o culturales, por alguna razón me siento incapaz de reducir mi actividad durante el vuelo. Una minoría en la que me incluyo “aprovechamos” el vuelo para “hacer” cosas. A mí me gusta mirar por la ventanilla, tanto de noche como de día, esté nublado o no.

Peñafiel desde el avión

Peñafiel desde el avión 41° 32' N 4° 9' 6,728 msnm

Me distraigo mirando cualquier detalle del paisaje o del horizonte de nubes. También hay momentos excitantes; los aviones que se cruzan en la misma dirección pero en sentido opuesto se alejan a una velocidad relativa de unos 2,000 km/h. Los humanos podemos juzgar muy bien tamaños, distancias y las características del movimiento relativo incluso sobre un fondo sin referencias como el cielo o las nubes pero resulta difícil de explicar cuán deprisa pueden moverse dos jet comerciales el uno respecto al otro.

Para saber por dónde estás volando sólo necesitas:

  • Un GPS
  • Un mapa

El iphone tiene un receptor de GPS que permite conocer las coordenadas geográficas precisas. Una aplicación de mapas offline es perfecta para ir viendo por dónde pasa el avión.

Ésta la primera de una serie de fotos de paisajes ibéricos tomadas desde el avión:

Valle de los Caídos desde el avión

Valle de los Caídos desde el avión 40° 37' N 4° 13' W 3,311 msnm

Monasterio de El Escorial desde el avión

Monasterio de El Escorial desde el avión 40° 34' N 4° 14' W 4,312 msnm

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