Antigua estación de metro de Chamberí

La estación de Chamberí lleva en desuso varias décadas. Fue rehabilitada y abierta al público en el año 2008. La visita es gratuita. La entrada se encuentra en la esquina de la calle Santa Engracia con Luchana. El acceso es un ascensor de cristal con puerta a la misma acera de la calle, enfrente de la plaza de Chamberí.

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También Londres tiene legendas urbanas acerca de estaciones fantasma. Escribí un post acerca de una ficticia, Union Street tube station, que sólo existe en una película.

La estación estuvo en uso desde el año 1919 al 1966

La razón del cierre fue durante la ampliación de la línea de Cuatro Caminos a Bilbao estaba previsto introducir nuevos trenes. La forma en curva del andén de Chamberí impediría su adaptación al nuevo material rodante. En otros sitios leí que la estación está tan cerca de Bilbao y de Iglesia (antigua Martínez Campos), entre 200 y 300 metros cada una, que detenerse en Chamberí ralentizaba en exceso los trenes y añadía un tiempo excesivo a los trayectos más habituales de la línea.

La mejor explicación de la razón de la clausura la encontré en el blog Ión-Litio:

[...] al llegar la década de los 60, la saturación la línea 1 [...] obligó a tomar una drástica medida: la reforma de todas las estaciones para ampliar los andenes de los 60 metros de longitud originales a un total de 90 metros, lo que permitiría enganchar más vagones a los trenes (un total de seis vagones, en lugar de cuatro) [...].

[...] la estación de Chamberí, cuyos andenes no podían ser ampliados al encontrarse en una curva pronunciada, por lo que, dado que ya de por sí se encontraba muy cercana a las estaciones entre las que se encuadraba, se optó por la solución más lógica: clausurarla. La estación se encontraba a medio camino entre las de Bilbao e Iglesia, que distaban entre sí apenas medio kilómetro, por lo que resultaba una parada y un gasto innecesario.

Sorprende lo somero que está el túnel del tren respecto a la calle de Luchana. En una sección transversal del proyecto de rehabilitación se ve una distancia que parece que no excede dos metros.

Sección de la antigua estación de Chamberí en Madrid

El hecho de que los trenes sigan pasando por las vías no sacude del todo la sensación de estar en una estación fantasma. Una El pantalla contínua de cristal transparente separa las vías del andén. Hay una gran cantidad de detalles que hacen recordar al metro de los setenta y ochenta para quienes éramos niños entonces. Las barreras de salida es uno de ellos. Otros detalles son mucho más antiguos, como la decoración de azulejos, los anuncios del andén, carteles y demás mobiliario.

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Los intrépidos que durante décadas llegaban a la estación por las vías pudieron viajar a un pasado polvoriento pero intacto. El 21 de mayo de 1966 los accesos desde el exterior fueron tapiados sin más. No se recogieron las papeleras ni las taquillas. No se quitaron los anuncios publicitarios y esa feliz circunstancia nos deja una lección de marketing. Muchas de las marcas anunciadas siguen vigentes hoy en día:

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Confesiones de un tecnoboho de Chamberí

Wait a moment here… ¿qué estoy haciendo yo mirando en technobohemian.it los modelos diseñados por John Malkovich? This is insane. Por cierto, en inglés Malkovich no tiene el acento en la sílaba “Mal” sino en la “ko”? Mal’kovich si, no ‘Malkovich.

No recuerdo haber mirado ropa y moda de manera consciente e intencionada antes en mi vida. Y mucho menos masculina. Y menos aún que me gustase e interesase. Han sido muchos años de ser vestido por las mujeres de mi entorno íntimo.

No sé lo que me pasa pero al menos sé que tiene un nombre y sé cual es. Según la definición de Nada Importa en GQ se llama ser, o sentirse, tecnobohemio. Vivir en Chamberí es parte importante de la definición. Y es que el barrio ya no es el Ensanche Norte del Madrid de otrora. Es el Chamberí Valley que mezcla los ancianitos castizos con los gays de modelazo y tiendas de moda chinas abiertas a todas horas con múltiples boutiques de complementos para motoristas.

Sospecho además que no estoy solo porque esta mañana, en una exposición en el Canal de Isabel II vi un tipo con una chaqueta cruzada no muy diferente a esta:

detalle chaqueta cruzada technobohemio

Claro que la exposición era de Juan Gatti, ¿qué puede esperarse encontrar uno?

Juan Gatti diseñador

No estamos solos. Lo único que nos suele pasar es que algunos de nuestros caprichos son caros si se practican a menudo. Como cenar verduras y legumbres exquisitas de la huerta de Navarra en la Manduca de Azagra, en Sagasta. En fin, muchos de los placeres tecnobohos están al alcance de muchos. Por ejemplo, Emilio comenta en el post enlazado arriba:

Estoy nervioso por el plan que tengo para esta noche con mi mujercita que es, a saber: va a cenar el niño y lo vamos a acostar. Después cenaremos nosotros una lubina en papillote y unas verduritas al vapor que tiran para atrás y después, le voy a hacer a ella un gin tonic y yo me tomaré un Manhattan viendo la primera temporada de Mad Men. ¿Es muy grave?

Yo creo que no es grave; es crónico e incurable. Me alegro. Y lo tuyo ¿tiene nombre?

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Curar y conservar una bota de vino española

Conservar una bota de calidad fabricada en España consiste sobretodo en cuidar su pez interior. La pez es un impermeabilizante que cubre la cara interior de la bota tradicional. La cara interior de la bota es la piel de cabra a la que se le ha afeitado el pelo. La pez es una brea resultado de la pirólisis de un material vegetal. La pez se vierte en estado líquido a la bota durante su fabricación.

La pez está compuesta por hidrocarburos aromáticos policíclicos (alquil sustituidos, con el grupo ciclopentadieno, parcialmente hidrogenados, heterosustituidos, con grupos carbonilo, etc.), compuestos policíclicos heteroaromáticos (benzólogos de pirrol, furano, tiofeno y piridina), oligoarilos y ologoarilmetanos.

Curación de la bota nueva

Probablemente no sea preciso esta precaución pero por tradición se suele llenar de vino barato y se deja dos dias. Se vacía la bota y se tira el vino. Se llena la bota de agua durante un día y se tira el agua, comprobando que no tenga ningún color.

Conservación de la bota de vino

Se conserva siempre tumbada (no vertical o colgada) y algo hinchada, en un sitio protegida del polvo, fresco, seco y oscuro. No se debe llenar de aire para dejar la piel que se estire durante largos periodos de conservación.

Es importante evitar que la pez de despegue si las paredes de la bota se quedan pegadas, lo que se conoce como repelón. En caso de contacto, se aplica calor ligero (dejar al sol / radiador) poco tiempo, hasta que se reblandezca la pez. Una vez reblandecida la bota, se masajea brevemente con las manos y se separan las paredes hinchando con aire sin forzar.

No almacenar bebidas con una gradación en alcohol mayor de 20º (como aguardientes y brandis) ni refrescos azucarados y carbonatados durante más de 24 horas y lavar tras el uso.

No intentar nunca ampliar el brocal (pitorro) porque se modificaría la limpieza del chorro y no hay recambios.
No utilizar como recipiente de almacenaje a medio y largo plazo del vino. Vaciar tras sus uso, enjuagar con agua y guardar dejándola inflada.

La piel exterior se embellece con el uso. No aplicar grasas de curtir calzado. Si se desea impermeabilizar el exterior aplicar grasa de sebo natural de vaca (pedir en carnicería) pero que esté sin salar. Al parecer el tamaño de las moléculas de esa grasa es el adecuado para la permeabilidad de la piel.

Más consejos acerca de la conservación de la bota de vino de pez en la web de la botería Jesús Blasco de Sigüenza o en este pdf con instrucciones.

Manual de instrucciones Bota de Vino de pez – botasdevinojb

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