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January 21st, 2012 — you do have nerve, sir
Wait a moment here… ¿qué estoy haciendo yo mirando en technobohemian.it los modelos diseñados por John Malkovich? This is insane. Por cierto, en inglés Malkovich no tiene el acento en la sílaba “Mal” sino en la “ko”? Mal’kovich si, no ‘Malkovich.
No recuerdo haber mirado ropa y moda de manera consciente e intencionada antes en mi vida. Y mucho menos masculina. Y menos aún que me gustase e interesase. Han sido muchos años de ser vestido por las mujeres de mi entorno íntimo.
No sé lo que me pasa pero al menos sé que tiene un nombre y sé cual es. Según la definición de Nada Importa en GQ se llama ser, o sentirse, tecnobohemio. Vivir en Chamberí es parte importante de la definición. Y es que el barrio ya no es el Ensanche Norte del Madrid de otrora. Es el Chamberí Valley que mezcla los ancianitos castizos con los gays de modelazo y tiendas de moda chinas abiertas a todas horas con múltiples boutiques de complementos para motoristas.
Sospecho además que no estoy solo porque esta mañana, en una exposición en el Canal de Isabel II vi un tipo con una chaqueta cruzada no muy diferente a esta:

Claro que la exposición era de Juan Gatti, ¿qué puede esperarse encontrar uno?

No estamos solos. Lo único que nos suele pasar es que algunos de nuestros caprichos son caros si se practican a menudo. Como cenar verduras y legumbres exquisitas de la huerta de Navarra en la Manduca de Azagra, en Sagasta. En fin, muchos de los placeres tecnobohos están al alcance de muchos. Por ejemplo, Emilio comenta en el post enlazado arriba:
“Estoy nervioso por el plan que tengo para esta noche con mi mujercita que es, a saber: va a cenar el niño y lo vamos a acostar. Después cenaremos nosotros una lubina en papillote y unas verduritas al vapor que tiran para atrás y después, le voy a hacer a ella un gin tonic y yo me tomaré un Manhattan viendo la primera temporada de Mad Men. ¿Es muy grave?”
Yo creo que no es grave; es crónico e incurable. Me alegro. Y lo tuyo ¿tiene nombre?
January 16th, 2012 — you do have nerve, sir
Conservar una bota de calidad fabricada en España consiste sobretodo en cuidar su pez interior. La pez es un impermeabilizante que cubre la cara interior de la bota tradicional. La cara interior de la bota es la piel de cabra a la que se le ha afeitado el pelo. La pez es una brea resultado de la pirólisis de un material vegetal. La pez se vierte en estado líquido a la bota durante su fabricación.
La pez está compuesta por hidrocarburos aromáticos policíclicos (alquil sustituidos, con el grupo ciclopentadieno, parcialmente hidrogenados, heterosustituidos, con grupos carbonilo, etc.), compuestos policíclicos heteroaromáticos (benzólogos de pirrol, furano, tiofeno y piridina), oligoarilos y ologoarilmetanos.
Curación de la bota nueva
Probablemente no sea preciso esta precaución pero por tradición se suele llenar de vino barato y se deja dos dias. Se vacía la bota y se tira el vino. Se llena la bota de agua durante un día y se tira el agua, comprobando que no tenga ningún color.
Conservación de la bota de vino
Se conserva siempre tumbada (no vertical o colgada) y algo hinchada, en un sitio protegida del polvo, fresco, seco y oscuro. No se debe llenar de aire para dejar la piel que se estire durante largos periodos de conservación.
Es importante evitar que la pez de despegue si las paredes de la bota se quedan pegadas, lo que se conoce como repelón. En caso de contacto, se aplica calor ligero (dejar al sol / radiador) poco tiempo, hasta que se reblandezca la pez. Una vez reblandecida la bota, se masajea brevemente con las manos y se separan las paredes hinchando con aire sin forzar.
No almacenar bebidas con una gradación en alcohol mayor de 20º (como aguardientes y brandis) ni refrescos azucarados y carbonatados durante más de 24 horas y lavar tras el uso.
No intentar nunca ampliar el brocal (pitorro) porque se modificaría la limpieza del chorro y no hay recambios.
No utilizar como recipiente de almacenaje a medio y largo plazo del vino. Vaciar tras sus uso, enjuagar con agua y guardar dejándola inflada.
La piel exterior se embellece con el uso. No aplicar grasas de curtir calzado. Si se desea impermeabilizar el exterior aplicar grasa de sebo natural de vaca (pedir en carnicería) pero que esté sin salar. Al parecer el tamaño de las moléculas de esa grasa es el adecuado para la permeabilidad de la piel.
Más consejos acerca de la conservación de la bota de vino de pez en la web de la botería Jesús Blasco de Sigüenza o en este pdf con instrucciones.
Manual de instrucciones Bota de Vino de pez – botasdevinojb
December 14th, 2011 — you do have nerve, sir
Sin calefacción en noviembre. A los cazadores italianos que se alojan frecuentemente en el hostal “les gusta el frío”.
Pagamos 50 € por una habitación doble y 30 € por una habitación individual el último sábado de noviembre. El precio no incluye el desayuno. La temporada de caza en Castilla La Mancha estaba en marcha. Los otros ocupantes de la fonda esa noche eran unos cazadores italianos.
El hostal está entre una rotonda en las afueras del pueblo y una gasolinera. Hay un puticlub al otro lado de la rotonda. Unas habitaciones dan a la carretera y a otra carretera algo más alejada.
El hostal se abrió hace 5 años. Las habitaciones tienen una decoración sencilla. Los baños están bien, en la media de la calidad habitual en España. Sin embargo uno de los baños olía mal por alguna razón. Algunos detalles de mantenimiento son reveladores de que la gestión del hostal no está a la altura de la tarifa por noche: la barra de la cortina de la ventana estaba sujeta con cinta aislante a uno de sus apoyos. Una de las tres bombillas de la única lámpara de la habitación fundida.
Había pronóstico de helada en Oropesa la noche en que llegamos. Los camareros del bar también atienden el hostal y nos subieron a las habitaciones. Al llegar a las habitaciones nos dijeron que la calefacción no funcionaba. La razón al parecer es que algún cliente había roto intencionadamente unas llaves de paso o unas válvulas. La alternativa al radiador era poner en marcha el aparato de aire acondicionado de la habitación en modo calefactor. Cuando nos acomodamos en la habitación no conseguimos poner el aire caliente en el aparato. Tuvimos que volver al bar para que nos explicaran el funcionamiento del mando y el aparato.
Antes de dormir dejamos el aparato en 21 grados. Me desperté con un fuerte dolor de cabeza. Sin duda el aparato de aire acondicionado había enrarecido el oxígeno de la habitación. El cuarto de baño, que dejamos cerrado por la noche, estaba muy frio. Cuando en el desayuno explicamos el problema en el bar, nos dijeron que ese mismo día iban a reparar la llave rota pero que de todas maneras los cazadores exigían que el hostal no pusiera la calefacción en marcha. Los cazadores son la mayor fuente de ingresos del hostal. Aún sabiendo que unos pocos clientes no podrán disfrutar de calefacción, el hostal no puede prescindir del negocio que les traen los tour operadores de cazadores italianos.
Sin duda lo peor de la estancia en el hostal no fue escuchar las excusas un tanto extravagantes de los empleados del hostal. Lo más duro fue desayunar a las ocho de la mañana con el sonido y las inolvidables escenas de la película Zampo y yo en la televisión del bar. Sólo en Toledo es posible viajar en el tiempo, no sólo en el espacio.
Tel.: 925 431 131 / 925 430 268
Carretera N-V, Km. 149, 45560
Oropesa, Toledo