Confesiones de un tecnoboho de Chamberí

Wait a moment here… ¿qué estoy haciendo yo mirando en technobohemian.it los modelos diseñados por John Malkovich? This is insane. Por cierto, en inglés Malkovich no tiene el acento en la sílaba “Mal” sino en la “ko”? Mal’kovich si, no ‘Malkovich.

No recuerdo haber mirado ropa y moda de manera consciente e intencionada antes en mi vida. Y mucho menos masculina. Y menos aún que me gustase e interesase. Han sido muchos años de ser vestido por las mujeres de mi entorno íntimo.

No sé lo que me pasa pero al menos sé que tiene un nombre y sé cual es. Según la definición de Nada Importa en GQ se llama ser, o sentirse, tecnobohemio. Vivir en Chamberí es parte importante de la definición. Y es que el barrio ya no es el Ensanche Norte del Madrid de otrora. Es el Chamberí Valley que mezcla los ancianitos castizos con los gays de modelazo y tiendas de moda chinas abiertas a todas horas con múltiples boutiques de complementos para motoristas.

Sospecho además que no estoy solo porque esta mañana, en una exposición en el Canal de Isabel II vi un tipo con una chaqueta cruzada no muy diferente a esta:

detalle chaqueta cruzada technobohemio

Claro que la exposición era de Juan Gatti, ¿qué puede esperarse encontrar uno?

Juan Gatti diseñador

No estamos solos. Lo único que nos suele pasar es que algunos de nuestros caprichos son caros si se practican a menudo. Como cenar verduras y legumbres exquisitas de la huerta de Navarra en la Manduca de Azagra, en Sagasta. En fin, muchos de los placeres tecnobohos están al alcance de muchos. Por ejemplo, Emilio comenta en el post enlazado arriba:

Estoy nervioso por el plan que tengo para esta noche con mi mujercita que es, a saber: va a cenar el niño y lo vamos a acostar. Después cenaremos nosotros una lubina en papillote y unas verduritas al vapor que tiran para atrás y después, le voy a hacer a ella un gin tonic y yo me tomaré un Manhattan viendo la primera temporada de Mad Men. ¿Es muy grave?

Yo creo que no es grave; es crónico e incurable. Me alegro. Y lo tuyo ¿tiene nombre?

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