De marcha en Madrid – Un amigo cuenta su cumpleaños.

Un domingo por la noche cena romántica en casa con Dominique. Luego la panda de amigotes que se sumaron a medianoche, entre los de siempre, Juan, Willy… y los nuevos Pablo, Borja, Alfonso que se pusieron todo atacados bebiendo Tequila y Pampero. Yo una botella de Marqués de Cáceres.

Fuimos al Candela, un sitio flamenco como Casa Patas. Allí conocimos a seis mejicanas… Dominique que se pone rara (no se lo reprocho). Por cierto, que su viejo es el directivo un macro banco allá. Se nos juntó un friki del lugar, suma y sigue, y un borracho habitual del garito que vio carne fresca en esas pedaso mamasitas… Nos echan del garito por vociferar pero yo sospecho que en realidad fue por lanzar varias proclamas anti-Camarón.

Ya en la calle toda la tropa nos dirigimos a Callao, al Oba-oba, garito tropical que chapa a las seis de la mañana. Nos dejan entrar no sin pensárselo. Ah, se me olvidaba, a todo esto se nos suma un africano (a partir de ahora, el negro) que encontramos por la Gran Vía, que celebró el encuentro fortuito arrimándose a las a las mexicanas, ya con x, que no veas. Todos abrazados en hermandad por esa pedazo calle cantando el cumple feliz y otras paridas de cuando uno esta borracho.

Dominique ya empezó a flipar con el ambiente; hasta entonces pensaba que yo era un místico y un honrado y serio empresario. Bueno, que me pierdo, ya en el Oba Oba ese, tremendo jaelo con las latinas, chamo, cada uno arrimándose donde le dejaban… Otros metiéndose a saco por la nariz (el negro de la Gran Vía parecía ser el camello porque todos se iban a tener tete-a-tete breves por turnos con el. A todo esto lo de siempre, nos mandan guardar las formas y Pablo se lía, así sin más, a darle de ostias a un segurata cuadrao. Llegan 5 tíos mas cuadraos que él con el sonotone y walkitalquis … y cara de pocos amigos y mascando chicle como en las pelis.

El Pablo a manporros y le sacan para fuera no sin resistencia (se comieron unas buenas ostias). Ya en la calle todos separando la pelea, a Willy le cae una de gratis. Pablo con la cabeza en el suelo pateada… Dominique con su bufanda pija de cachemira tapando la hemorragia, el negro asomando la cabeza por el garito y maldiciendo el que se le jodiese el negocio. Oímos las sirenas del Samur acercándose, el Pablo que los ve y en un gran delirio (producido por la mezcla de tó) decide que algo va rematadamente mal y se levanta y sale corriendo por la calle Princesa como una liebre, chillando “aún no me ha llegao la hora, cabrones!. No le pudimos coger… Los del Samur le persigen con la sirena a tope, visiblemente encantados conducir aún más temerariamente de lo habitual, a la captura de un peatón ebrio… y Pablo desaparace. Las mexicanas pasandoselo de puta madre diciendo que guapas las fiestas de cumple aqui en España, qué rechulas, no te jode…

Llego a casa a las cinco con Dominique y me despierto pasado el mediodía con un zumo de naranja en la mano. Sin salir del edredón, masaje con bodymilk por todo el cuerpo. Dominique se empleó a fondo con lo que siguió, que fue tan relajante que pude saborear mis galletas de chocolate favoritas con tropezones de naranja amarga, sin enterarme por supuesto de que llenaba las sábanas de migas. Sí, así da gusto cumplir años… pensé antes de cerrar los ojos.

One thought on “De marcha en Madrid – Un amigo cuenta su cumpleaños.”

  1. Otia, esto me suena, que yo vivo por lavapies y los vi, a los muy pendejos!!!, por cierto, espero que nos queden muchas aun por disfrutar!!!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *