Una noche toledana en el hostal de carretera La Plata de Oropesa

Sin calefacción en noviembre. A los cazadores italianos que se alojan frecuentemente en el hostal “les gusta el frío”.

Pagamos 50 € por una habitación doble y 30 € por una habitación individual el último sábado de noviembre. El precio no incluye el desayuno. La temporada de caza en Castilla La Mancha estaba en marcha. Los otros ocupantes de la fonda esa noche eran unos cazadores italianos.

El hostal está entre una rotonda en las afueras del pueblo y una gasolinera. Hay un puticlub al otro lado de la rotonda. Unas habitaciones dan a la carretera y a otra carretera algo más alejada.

El hostal se abrió hace 5 años. Las habitaciones tienen una decoración sencilla. Los baños están bien, en la media de la calidad habitual en España. Sin embargo uno de los baños olía mal por alguna razón. Algunos detalles de mantenimiento son reveladores de que la gestión del hostal no está a la altura de la tarifa por noche: la barra de la cortina de la ventana estaba sujeta con cinta aislante a uno de sus apoyos. Una de las tres bombillas de la única lámpara de la habitación fundida.

Había pronóstico de helada en Oropesa la noche en que llegamos. Los camareros del bar también atienden el hostal y nos subieron a las habitaciones. Al llegar a las habitaciones nos dijeron que la calefacción no funcionaba. La razón al parecer es que algún cliente había roto intencionadamente unas llaves de paso o unas válvulas. La alternativa al radiador era poner en marcha el aparato de aire acondicionado de la habitación en modo calefactor. Cuando nos acomodamos en la habitación no conseguimos poner el aire caliente en el aparato. Tuvimos que volver al bar para que nos explicaran el funcionamiento del mando y el aparato.

Antes de dormir dejamos el aparato en 21 grados. Me desperté con un fuerte dolor de cabeza. Sin duda el aparato de aire acondicionado había enrarecido el oxígeno de la habitación. El cuarto de baño, que dejamos cerrado por la noche, estaba muy frio. Cuando en el desayuno explicamos el problema en el bar, nos dijeron que ese mismo día iban a reparar la llave rota pero que de todas maneras los cazadores exigían que el hostal no pusiera la calefacción en marcha. Los cazadores son la mayor fuente de ingresos del hostal. Aún sabiendo que unos pocos clientes no podrán disfrutar de calefacción, el hostal no puede prescindir del negocio que les traen los tour operadores de cazadores italianos.

Sin duda lo peor de la estancia en el hostal no fue escuchar las excusas un tanto extravagantes de los empleados del hostal. Lo más duro fue desayunar a las ocho de la mañana con el sonido y las inolvidables escenas de la película Zampo y yo en la televisión del bar. Sólo en Toledo es posible viajar en el tiempo, no sólo en el espacio.

Tel.: 925 431 131 / 925 430 268

Carretera N-V, Km. 149, 45560

Oropesa, Toledo

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